La semana pasada visitamos con un grupo de profesionales la fábrica de Louis Poulsen en Dinamarca. Allí pudimos reafirmarnos acerca de la calidad y la tradición de unos diseños que actualmente están tan de moda. Tuvimos la oportunidad de visitar el laboratorio, donde se lleva a cabo el proceso de fabricación, en su mayor parte artesanal, de las piezas que componen las luminarias. También visitamos en Copenhagen la sede de Louis Poulsen, su magnífico showroom, y las calles y locales de la ciudad donde pudimos constatar la magnífica aceptación que tiene la marca en la arquitectura local.

Su lema: dar forma a la luz

Los orígenes de Louis Poulsen se remontan a la década de los 50, cuando Poul Henningsen completa el diseño de la PH5, con un sistema de tres pantallas. Sus ideas sobre la dualidad de la luz y sus diseños ha marcado en muchos sentidos la trayectoria de su larga carrera. Desde entonces PH5 ha sido un icono del diseño danés y todavía perdura.
A partir de aquí, cada diseño se crea pensando no solo en la forma de la luminaria, sino en la forma de la luz que va a proyectar. La calidad de la luz describe y define cada superficie y cada curva.
Louis Poulsen ha obtenido este año el premio Danish Design Award y Lighting Design Award con el diseño del aplique Flindt, adecuada para usos tanto de exterior como de interior.

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