La premisa es clara en el proyecto de Meem Townhouse: incorporar la iluminación del hotel de una manera discreta. También crear un espacio relajante, calmado y que consiga resaltar la arquitectura de un edificio del año 1800.

La restauración de esta casa mallorquina, en pleno centro de Sóller, se ha basado, sobre todo, en la preservación de la arquitectura original, los acabados tradicionales y algunas de sus decoraciones. 

A la hora de abordar el diseño de la iluminación interior, nuestro equipo tenía muy claro que las instalaciones serían discretas, sin apenas estar presentes en el techo. Sus propietarios deseaban un espacio para volver a conectar cuerpo y alma con el entorno.  

En la iluminación técnica nos hemos decantado por usar los Nano empotrados de suelo de Platek, predispuestos de manera asimétrica (uno por arco) con la intención de crear medias lunas en los arcos originales.

En las paredes, sin que sobresalga, Brick in the wall es la marca escogida, con su modelo Normall. Se integra perfectamente en muros y paredes, creando el efecto de que son los mismos muros los que desprenden luz. 

SIMES es el elegido para resaltar el carácter propio de la fachada del edificio, con sus tubulares up-down. Una opción perfecta por su luz potente que ilumina del suelo hasta el tejado. Su haz estrecho, además, permite jugar con los claroscuros. 

No hemos dejado ni un espacio sin iluminar y en el jardín son los pinchos de Platek los encargados de crear el mejor ambiente, con una iluminación puntual de las plantas que lo decoran.

Finalmente, llega nuestra propuesta en decoración. Hemos contado con las luminarias más icónicas: la Cestita de Santa & Cole y como guinda del pastel, la lámpara de suspensión Moon de Davide Groppi. La perla de la casa, que ilumina el hall de entrada y que te advierte que vas a iniciar un viaje especial, único y agradable.

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